El lobo se fué para otro bosque.
Categoría: Cuentos
Hace un par de días descubrí en la lista de nuevas adquisiciones de la biblioteca de la Universidad un título al cual no me pude resistir: “Mitos Eróticos de Todo el Mundo” de Shahrukh Husain. Se trata de un hermoso libro que hasta ahora ha estado a la altura de la expectativa que su título genera. Me pareció digno de un post parte de la introducción:
“Me alegra saber que casi todas las demás personas que supieron de este libro se mostraron más que interesadas. Lo cual no es tan sorprendente, puesto que el amor es tan básico para el ser humano como la respiración y la realización sexual tan vital para la supervivencia y el bienestar como el alimento. Sin embargo, en algún momento apareció un tabú, sin anuncio previo y de forma inexplicable, que redujo esta indispensable e intensa energía a la categoría de mero vicio. Por desgracia, este miasma persiste. Sin embargo los textos de la antigüedad nos ofrecen un panorama de una actitud totalmente distinta.”
Y para terminar, un regalo:
Un hombre joven y una muchacha viajaban juntos, se enamoraron y dejaron el camino en busca de la dicha del placer. Se sintieron tan satisfechos que decidieron casarse. Tiempo después, durante una caceria, el hombre regresó al lugar donde se unieron por primera vez y allí descubrió una bella flor de hojas aromáticas. La llevo consigo para mostrarsela a su pueblo y les habló del descubrimiento. Ellos dijeron: “Cuando se seque, la fumaremos y la llamaremos ‘Donde nos unimos’”. Los ancianos de la tribu aseguran que, desde entonces, se fuma en los consejos para fomentar la paz y la amistad entre las tribus, puesto que el hombre y la mujer gozaron de una completa felicidad y armonía cuando se engendró la planta de tabaco.
- ¡Qué extraño! –dijo la muchacha, avanzando cautelosamente–. ¡Qué puerta más pesada! –La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
- ¡Dios mío! –dijo el hombre–. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos han encerrado a los dos!
- A los dos no. A uno solo –dijo la muchacha.
Pasó a través de la puerta y desapareció.
Visitations (1919)
Otro de la Antología de la Literatura Fantástica.
Había un rey muerto hace muchísimo tiempo. Hace parte de una leyenda antigua y olvidada que hablaba de maldiciones, tesoros y dragones, castillos majestuosos y abundantes fantasmas. Lo usual. Pero este rey no era como cualquier otro rey de cualquier otra leyenda. Este rey estaba muerto, siempre lo estuvo. La muerte no lo alcanzó al final de su vida, sino al principio. Era inherente a él, flotaba a su alrededor, le pertenecía. Su palidez era más que mortal, su semblante era más que cadavérico, este rey no existía, pero reinaba.
Esto es una leyenda, claro está; pero se dice que durante su reinado en el reino hubo más vida que nunca. El país prosperó, los graneros se llenaron y no había enfermedad. Algunos decían que esto era así porque el rey era justo e inteligente, pero esa no era la única razón. Otros decían que el sacrificio de un rey es el honor más alto y poderoso que se puede hacer a las deidades y que este rey se inmolaba a sí mismo día tras día. Quizás, pero la verdadera razón es un poco más sencilla, pero mucho más compleja: La Muerte estaba enamorada del rey. Y al estarlo no pudo pensar en nada más. Fue solo para el rey y no miró a ningún otro ser. E iba a su rey cada día y lo mataba, pero nunca por completo, para no tener que enviarlo a la eternidad y alejarlo de su lado. Nunca se supo si el rey amó alguna vez a la Muerte, pero cada día la recibía con los brazos abiertos y le entregaba un trozo más de su vida. Y la Muerte le regalaba lo más precioso que podía dar: la paz. El rey muerto jamás sufrió, todo fue tranquilidad para él.
Sin embargo, aún para la Muerte el Destino es irrevocable y llegó el día en que tuvo que quitarle el último aliento de vida a su rey. Murió por fin, en brazos de la Muerte, como mueren todos los mortales, pero como ninguno otro mortal murió. Un desgarrador y eterno lamento se escuchó por todo el reino y de repente, comenzó a nevar.
La Muerte se vistió de blanco, el blanco más puro que se haya visto jamás, y negras lágrimas de dolor corrieron por sus mejillas y cayeron en la nieve. Sufrió la Muerte, como nunca antes, como tantos otros habían sufrido: sufrió por la muerte. Y como a ellos, trató de decirse lo que conocía tan bien: Es maravillosa la Eternidad, es encontrarse con el creador y permanecer por siempre a su lado, es unirse con el Universo y ser feliz. Pero eso no la consoló. Compartió el dolor de los mortales, compartió el deseo de morir al lado del ser amado, y para ella fue peor porque, simplemente, no podía morir.
Miles de personas asistieron al funeral, pero todos se alejaron al verla venir, con sus vestiduras blancas y lágrimas negras, caminando lentamente sobre la nieve fresca; tan lentamente como solo la Muerte podría caminar. Se detuvo frente al cuerpo, besó por ultima vez sus labios inertes, desplegó sus alas y levantó el vuelo hasta perderse en el horizonte, y una lluvia de mariposas muertas cayó sobre la tumba y la cubrió por completo de color.
El invierno se prolongó por meses, regresaron al reino la carencia, el dolor y la enfermedad, y la Muerte continuó su camino, llamando a su seno a quienes ya habían vivido demasiado y, como siempre, mató sin odio ni rencor, llevando simplemente la muerte a quienes antes habían recibido la vida. Sin embargo, una sombra quedó en su corazón, algo dentro de su alma había muerto y no era posible volver atrás. Pero esa sombra valió la pena; la Muerte fue humana durante preciosos instantes; vivió un sueño, un hermoso sueño que no debió ser, un sueño en contra del Destino, del que tuvo que despertar.
Pero ese sueño permanecerá por siempre en el recuerdo de un ser inmortal que no puede olvidar y en el alma de un rey muerto que recibió de su amada el regalo de la eternidad.
Esta leyenda de amor y muerte es, en realidad, como cualquier otra leyenda, o como cualquier otra historia de dos seres condenados a dos destinos: amar y morir. Solo cambian los protagonistas y, quizás, un poco la trama; pero el final es el mismo, se encuentra inscrito en nuestra esencia de seres humanos: amantes, mortales y eternos.
2000
Al caer la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:
- Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
- Yo no – respondió el otro –. ¿Y usted?
- Yo sí – dijo el primero y desapareció.
Memorabilia (1923)
De la Antología de la Literatura Fantástica. Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo. (Una de las joyas de mi biblioteca)
Desempolvado y retocado. Allí va...
Luz
La Luz alcanzó al hombre una noche en la ciudad. De rodillas, en la calle desierta, cegado y desesperado por el fuego que desde su interior le consumía, el hombre despertó de un sueño que había durado toda una vida.
Se levantó tambaleante y al abrir sus párpados por largo tiempo cerrados, encontró la mirada de los ojos chispeantes del ángel que le sonreía.
- Te saludo, Iluminado. - le dijo el ángel.
- ¿Qué ha sucedido ?
- Has sido escogido por la Luz, y ahora tu alma arde con el fuego de millones de estrellas.
- ¿Por qué yo ?
- Hiciste las preguntas correctas.
- Muchos hacen las preguntas correctas.
- Pero tú deseaste de verdad obtener las respuestas, y ese deseo no podía ser ignorado.
- Sigo sin comprender.
- Ahora tienes la Luz y te corresponde decidir que harás con esa maldición.
- ¿Maldición ?
- La Luz te llevará a la muerte por un camino de dolor y gloria. La Luz exige sangre y regala miedo al anochecer. He sido enviado para ayudarte a dar el primer paso de la ruta que te conducirá al abismo, y para advertirte que el segundo ángel que te visitará y todos los que vengan después de él querrán tu vida y tendrás que enfrentarlos para que sus espadas de fuego no se alimenten de tu sangre.
- ¿Por qué tanta violencia ?
- El Universo querrá defenderse, pues un alma iluminada podría incluso llegar a destruirlo.
- ¿Destruir el Universo ?
- Destruir el pasado, y en medio de un gran explosión cubrir el recuerdo con lluvia de nuevos soles. Estás llamado a infligir dolor: dolor de cambio y evolución, dolor de memoria arrancada y pilares demolidos, dolor de abrir los ojos y enfrentarse a la Luz. El Universo luchará contra el trauma que representas, y te destruirá si no eres más fuerte que él.
- ¿Vale la pena recorrer el camino que me espera ?
- Es tu decisión. Muchos han escogido el olvido y han vivido largos y placenteros años. Y muchos valientes han sucumbido, y sangre de iluminados ha llenado interminables océanos de silencio. Pero todo su dolor fue recompensado por las preguntas respondidas en las noches de Luna Llena.
- ¿Qué puedo hacer ahora ?
- Esta noche podrás llorar. Y mañana le preguntarás al sol del amanecer en qué dirección debes caminar. Por supuesto, no te responderá, pero te darás cuenta que siempre has sabido cual es el rumbo para ti. Morirás joven, Iluminado, pero te prometo que lo harás con una sonrisa en los labios, aunque te ahogues de dolor.
- No te volveré a ver, ¿verdad ?
- Sólo al final. Hasta siempre, Iluminado.
El hombre levantó la mirada al firmamento y las estrellas le cantaron una canción de consuelo. “Pronto brillarás con nosotras” - le dijeron - “Tu Luz será guía de navegantes hacia puertos seguros.” Ya había hecho su elección. Sólo le restaba caminar.
2001
“¿Por qué todos se han ido si la batalla aún no ha terminado ?”
Yaces sobre la nieve fresca; herido, de rodillas, haciéndote demasiadas preguntas. La nieve bebe tu sangre, tratando de calmar una sed que ha durado mucho tiempo ya. Tus ojos se fijan en el suelo, de nada sirve elevarlos al cielo, nadie va a responder. Eres sólo una pieza de un juego que jamás entenderás, y los ajedrecistas no hablan con sus peones.
Tu mano se apoya sobre la espada clavada en la tierra, y también ésta luce sangre de corazones que ya no latirán. Te duele respirar, ya antes te ha dolido vivir. Ni siquiera sabes si la tristeza sería menos honda si pudieras comprender, o si lo sería aun más.
“¿Dónde están mis enemigos, dónde están mis aliados ?”
A tu alrededor, parece que sólo la muerte se ha dignado a acompañarte. Los cuerpos comienzan a cubrirse de nieve, como si el universo quisiera diluir en blanco el negro intenso y el pasado rojo de aquellos afortunados cuyas almas ya no preguntarán. Único vivo en una planicie de cadáveres, sientes que has sido aludido.
“¿Habré de reinar sobre un imperio de despojos?”
Te levantas, comienzas a caminar, no lo logras. Tus piernas flaquean y caes de nuevo de rodillas. Bajas la mirada y encuentras un mar de sangre bajo tu cuerpo. Lo comprendes, ya no dolerá más.
Luchaste la batalla que no podías ganar. Y ahora, llega la respuesta.
“Hasta Siempre”
Recibes a la Noche con el rostro altivo. La Soledad te toma de la mano como lo ha hecho ya tantas veces, pero ahora te conduce a ese lugar donde podrás desahogar toda esa ira, todo ese miedo, todas esas preguntas que tu corazón de criatura alberga : frente al rostro de tu Creador.
La Luna surge sobre la planicie dormida, no sabe que ese sueño que ahora ilumina durará toda una eternidad. Tu batalla ha terminado, duerme ahora, es tiempo de descansar.
2001

