Cuento con Ángel
Desempolvado y retocado. Allí va...
Luz
La Luz alcanzó al hombre una noche en la ciudad. De rodillas, en la calle desierta, cegado y desesperado por el fuego que desde su interior le consumía, el hombre despertó de un sueño que había durado toda una vida.
Se levantó tambaleante y al abrir sus párpados por largo tiempo cerrados, encontró la mirada de los ojos chispeantes del ángel que le sonreía.
- Te saludo, Iluminado. - le dijo el ángel.
- ¿Qué ha sucedido ?
- Has sido escogido por la Luz, y ahora tu alma arde con el fuego de millones de estrellas.
- ¿Por qué yo ?
- Hiciste las preguntas correctas.
- Muchos hacen las preguntas correctas.
- Pero tú deseaste de verdad obtener las respuestas, y ese deseo no podía ser ignorado.
- Sigo sin comprender.
- Ahora tienes la Luz y te corresponde decidir que harás con esa maldición.
- ¿Maldición ?
- La Luz te llevará a la muerte por un camino de dolor y gloria. La Luz exige sangre y regala miedo al anochecer. He sido enviado para ayudarte a dar el primer paso de la ruta que te conducirá al abismo, y para advertirte que el segundo ángel que te visitará y todos los que vengan después de él querrán tu vida y tendrás que enfrentarlos para que sus espadas de fuego no se alimenten de tu sangre.
- ¿Por qué tanta violencia ?
- El Universo querrá defenderse, pues un alma iluminada podría incluso llegar a destruirlo.
- ¿Destruir el Universo ?
- Destruir el pasado, y en medio de un gran explosión cubrir el recuerdo con lluvia de nuevos soles. Estás llamado a infligir dolor: dolor de cambio y evolución, dolor de memoria arrancada y pilares demolidos, dolor de abrir los ojos y enfrentarse a la Luz. El Universo luchará contra el trauma que representas, y te destruirá si no eres más fuerte que él.
- ¿Vale la pena recorrer el camino que me espera ?
- Es tu decisión. Muchos han escogido el olvido y han vivido largos y placenteros años. Y muchos valientes han sucumbido, y sangre de iluminados ha llenado interminables océanos de silencio. Pero todo su dolor fue recompensado por las preguntas respondidas en las noches de Luna Llena.
- ¿Qué puedo hacer ahora ?
- Esta noche podrás llorar. Y mañana le preguntarás al sol del amanecer en qué dirección debes caminar. Por supuesto, no te responderá, pero te darás cuenta que siempre has sabido cual es el rumbo para ti. Morirás joven, Iluminado, pero te prometo que lo harás con una sonrisa en los labios, aunque te ahogues de dolor.
- No te volveré a ver, ¿verdad ?
- Sólo al final. Hasta siempre, Iluminado.
El hombre levantó la mirada al firmamento y las estrellas le cantaron una canción de consuelo. “Pronto brillarás con nosotras” - le dijeron - “Tu Luz será guía de navegantes hacia puertos seguros.” Ya había hecho su elección. Sólo le restaba caminar.
2001


el ángel interrogante dijo
Sólo puedo decir ¿?, ¿quieres ser uno de nosotros?, ¿quieres cambiar de forma al recipiente?
4 Octubre 2005 | 10:06 AM