Going Under
Se presenta ante mí un camino extraño y peligroso, cubierto de hielo y rocas afiladas, sembrado de ‘hubieras’ en sus bordes, y ningún árbol a la vista bajo el cual un ángel me espere. Sé que voy a recorrerlo, aunque no estoy del todo convencido de que sea el correcto, ni estoy convencido de que quiera cruzarlo.
Soy un lobo que cada vez se siente más perdido en el que solía ser su bosque. Lo persiguen fantasmas que nunca fueron, y lo asustan demonios que podrían ser. Y nada, NADA, de lo que lo acosa o lo consuela es real.
Nada es real, ni el bosque, ni el lobo, excepto el vacío en su interior. Los ángeles no bajan a la tierra, ni caen a ella. Los lobos no hablan ni escriben pendejadas, solo se extinguen.
En realidad a nadie protejo. No tengo un arco, ni un carcaj de flechas en mi espalda. Dejé mi alfanje abandonado en otra vida. Y ni siquiera soy un creep con todas las de la ley.
La niebla, el bosque, la nieve y el mar están muy lejos de esta ciudad demasiado caliente y demasiado ruidosa. Aquí no nacen las flores que siembro. Aquí no tengo a un perro a quien contarle mis problemas. Aquí no conozco Macondo. Solo un cactus crece en mi ventana, que, a propósito, da a una pared.


Virgilio dijo
Muy triste Don Lobo Guará... triste que ni lo que consuela, ni lo que acosa sea real.
Parece que la certeza del vacío es el espíritu de estos tiempos, me atrevería a decir que somos muchos los que recorremos esos caminos, eso sí, cada camino tiene un sabor distinto, imposible de comparar.
Ojalá encuentres tierras mas fértiles para tus flores.
4 Abril 2006 | 01:39 AM